Desde el último tercio del siglo XIX, el petróleo es la energía primaria más importante del mundo. Prácticamente todas las actividades económicas, en todo el mundo, se sustentan en el petróleo como fuente energética, representando alrededor del 40% de las necesidades energéticas mundiales.
El petróleo es un aceite mineral inflamable. Es un recurso natural no renovable, por lo que existe la posibilidad del agotamiento de las reservas en el futuro. Según unos estudios basados en el análisis de la producción y las reservas, se estima que las reservas durarían unos 40 años, si se mantiene el ritmo de extracción actual. De todas formas, se piensa que aún hay una gran cantidad de yacimientos por descubrir, que puede, incluso, superar a los ya localizados.
Las razones de este protagonismo son varias:
Abundancia: Es una fuente abundante (aunque limitada, como se ha señalado anteriormente), y su producción está bastante diversificada: alrededor de 50 países producen más de un millón de toneladas al año, y unos 25 países producen más de diez millones de toneladas.
Bajo costo: El coste de extracción es relativamente bajo, situándose alrededor de los seis o siete dólares el barril.
Fácil de transportar: La ventaja del petróleo es que su fluidez permite el transporte a granel, lo que reduce los gastos al mínimo y permite una automatización casi completa del proceso. Gracias a los adelantos técnicos de hoy en día, basta en muchos casos con hacer la conexión de tuberías y proceder a la apertura o cierre de válvulas, muchas veces de forma automática y a distancia con telecontrol.
La vida sin el petróleo sería completamente diferente a como la conocemos. De el obtenemos gasolina y diesel para nuestros vehículos, barcos y aviones. Con el generamos electricidad, obtenemos energía calorífica para fábricas, hospitales y oficinas. Además con el fabricamos lubricantes para maquinaria y vehículos.
En la industria petroquímica se usan productos derivados del petróleo para hacer plásticos, fibras sintéticas, detergentes, medicinas, conservadores de alimentos, hules y agroquímicos.
Las tecnologías de generación distribuida avanzan con fuerza y nuevas oportunidades aparecen para los países en los que pueden desarrollarse otras alternativas. Gobiernos, científicos y empresas están buscando urgentemente alternativas que permitan reducir la cantidad de dióxido de carbono que entra en la atmósfera. Pero para reemplazar al petróleo es necesario alcanzar la paridad, lo cual significa alcanzar competitividad en las propiedades físicas, costes y escala.
. Alternativas viables basadas en tecnologías BIO .
Las alternativas BIO existentes pueden sustituir en un 92 % a los productos basados en el petróleo. Hoy, los biomateriales y biocombustibles reemplazan solamente el 0,2 % de productos derivados del petróleo como la gasolina, diesel y polietileno. En principio, muchos más materiales y combustibles derivados del petróleo pueden ser reemplazados por bioalternativas como biopolipropileno, biobutanol y biocrudo.
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Otra cuestión a tener en cuenta es que, por ejemplo, los plásticos basados en harina de maíz no son totalmente equiparables a los que se producen usando productos petroquímicos, pero las moléculas bio que son idénticas a las obtenidas del petróleo pueden simplemente incorporarse en productos y procesos existentes. El bioetanol puede procesarse a etileno y de ahí obtener derivados más complicados, que permiten versiones derivadas de materiales tales como el polietileno (PE), cloruro de polivinilo (PVC) y poliamidas (Pas).
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DSM recientemente ha desarrollado EcoPaXX, un bioplástico de ingeniería que puede reemplazar PA410. La biología sintética ha arrancado cuando empresas como Draths, Elevance y Segetis están usando biomasa para producri moléculs como benceno, olefinas y ácido levunílico, productos que pueden reemplazar sustancias industriales como talatos, disolventes y nylon. Al contrario que el bioetanol, que puede mezclarse con gasolina solamente hasta el 10 %, el bioetanol es químicamente compatible y lo bastante denso como para reemplazar la gasolina.
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ButyFuel, Tetravitae y Gevo están desarrollando procesos de bioetanol. Docenas de compañías, tales como PetroAlgae y Australia´s CSIRO Forest Biosciences están comenzando a producir biocrudo de algas y bacterias que son sustitutivos de combustibles derivados del petróleo. Solazyme ha incluso ganado un contrato para suministrar 20.000 galones de SolaDiesel a la armada de los Estados Unidos.
. Paridad en costes en cinco años .
Otro hecho destacable es que los biocombustibles y biomateriales pueden alcanzar la paridad en costes con el petróleo en unos tres o cinco años. Si el precio del petróleo sigue subiendo estos productos serán competitivos muy pronto. Actualmente el coste de las alternativas biológicas cuestan del orden del 125 % respecto a su equivalente en petróleo y más en sus equivalentes industriales.
Se puede hacer biocombustibles con maderas o cañas, con semillas o con estiércol; se hace con remolachas, frutas, arroz y hasta con el aceite usado de las papas fritas. Provienen de la biomasa, es decir, de toda la materia orgánica que se encuentra en la tierra, constituyen una fuente de energía renovable y, como sus propiedades son similares a los combustibles originados del petróleo, se pueden mezclar ambos en cualquier proporción sin problemas. Los biocombustibles más usados son el biodiésel y el bioetanol.
El primero se obtiene del aceite vegetal (puede ser de soja, girasol, colza, palma) nuevo o usado, o de las grasas animales que descartan los frigoríficos tras la faena. Su combustión genera, de acuerdo a los componentes que incluya la preparación, un olor similar a las galletitas dulces recién horneadas o al de las frituras. Puede usarse puro o mezclado con gasoil.
Por su parte, el bioetanol se alcanza a través de la fermentación de las materias primas ricas en sacarosa (caña de azúcar, melaza, sorgo), en almidón (granos de maíz, cebada, trigo, papa), o en celulosa (pastos, pajas, maderas, y algunos residuos agrícolas). Se lo puede combinar con naftas o utilizarlo puro, como sustituto del combustible fósil.
El biocombustible tiene sus ventajas: reduce al 80 por ciento las emisiones de CO2, causantes del efecto invernadero; disminuye las emisiones de azufre, principal motivo de la lluvia ácida; es biodegradable y duplica la vida útil de los motores por la óptima lubricidad que, especialmente, tiene el biodiésel.
Todos los vehículos están en condiciones de utilizarlo: autos, camiones, maquinarias. Incluso, el año pasado, la Fuerza Aérea Argentina realizó una prueba en un avión Pucará A-561: se le agregó un 20 por ciento de biocombustible en base a aceite de soja al JP1, combustible de mayor octanaje que utiliza la aviación. Los resultados fueron óptimos.
En principio, la sensación de transitar en vehículos que funcionan a base de biocombustible alivia. Consciente de la simpleza que encierra el proceso para su fabricación, la comparación con el petróleo es inevitable: costosos estudios para encontrarlo, su extracción y el traslado, los precios del barril, la contaminación y guerras desatadas en su nombre.
Así es que el biocombustible aparece como la mejor posibilidad de sustituir al petróleo, de precio alto y escaso. Además, según los especialistas, América Latina tiene el potencial para cubrir una buena parte de la demanda mundial futura y la producción de biocombustible crece año tras año. En la actualidad, en Brasil, la caña de azúcar, con la que se elabora la cachaça, sirve para producir casi la mitad del combustible que utilizan los autos, a un precio un 40 por ciento más barato en relación con los combustibles tradicionales. A partir de este año, el combustible utilizado por la totalidad de los camiones, tractores y autos brasileños debe tener por lo menos un dos por ciento de biodiésel; en 2013 será un cinco por ciento.
Invasión a Kuwait (Caso de escasez de petróleo por causa de la guerra).
El 02 de agosto de 1990 Iraq, bajo las órdenes de Saddam Hussein, invadió Kuwait con el objetivo de reivindicar una antigua posesión, pese a no haber tenido nunca el dominio del área. Tal pretensión estaba justificada en que Kuwait había sido un señorío feudal iraquí perteneciente al Imperio Otomano.
De la misma manera, el pequeño estado fue un protectorado británico hasta 1961 en que se convirtió en nación independiente. Inmediatamente, pasó a formar parte de la Liga Árabe y en 1963 devino en miembro de la Organización de las Naciones Unidas.
Durante el conflicto entre Iraq e Irán, y ante el temor de una invasión islámica, Kuwait colaboró abiertamente enviando dinero a la primera, y sin mucha más alternativa, buscó, asimismo, protección en los Estados Unidos.
Los motivos de la invasión respondieron a varias cuestiones: en primera instancia, Iraq había quedado seriamente debilitada económicamente tras su conflicto con Irán, y endeudado con Kuwait quien, si bien era una nación pequeña, contaba con magníficas reservas de petróleo. En segundo lugar, el país iraquí lo acusaba de frenar el precio del petróleo.
Equivocadamente, Saddam creyó que el conflicto no alcanzaría grandes magnitudes en las que otras naciones interviniesen, pero el peligro que representaba el petróleo en manos iraquíes (20%de las reservas mundiales), hizo que otras naciones, Estados Unidosla primera, quien también tenía intereses en la zona, estuvieran atentas a tomar partido.
De la misma manera, Iraq dedicaba el 60% de sus recursos provenientes de la exportación de petróleo a la compra de armas, con lo cual, eran altas las posibilidades y el temor en ellas infundado de que se convirtiera en un país con capacidad nuclear, a quien se llegó a considerar el cuarto ejército del mundo en capacidad armamentista.